Loading...

La joven que lleva dos años sin generar basura


2 h · 
¿Podrías vivir sin generar desperdicios? Así lo hace ella.
La neoyorquina de 23 años Lauren Singer comenzó sustituyendo los envases de plástico por los de vidrio y comprando alimentos a granel, y hoy produce su propio jabón de lavadora, pasta de dientes y loción...

Filadelfia utiliza dólares como combustible en una planta eléctrica


Sabía usted que cuando los billetes se deterioran son utilizados para embalajes, fertilizantes o incluso camas de perro. No obstante, Filadelfia ha ido más allá.
Cuando los billetes se deterioran, se destruyen o reciclan convirtiéndose en embalajes, fertilizantes o incluso camas de perro. Una ciudad en el estado de Pensilvania (EE.UU.) ha ido aún más allá.

Buena idea un árbol de navidad reciclando botellas,


Buena idea un árbol de navidad reciclando botellas, uyyy se enojarán los fabricantes de esos árboles
Club Interact Machagai agregó 7 fotos nuevas — con Chela Saucedo y4 personas más.
Para ir despidiendo el año con un proyecto!! ‪#‎ArbolDeNavidad‬

Sobreviven de la basura


| POBREZA |
Personas escarban entre la basura pese al mal olor. Algunos buscan materiales reciclables para vender; otros, algo para comer.
http://bit.ly/12RexnV

No encontró otra manera para poder asegurarse algo de comer a diario, debido a que es analfabeta y por su edad ya no la contratan. A diario busca comida entre la basura: restos de verduras, frutas y con suerte, algún cereal desechado.
La muerte de cuatro niños, el miércoles último, por haber consumido sopas contaminadas presuntamente halladas en el vertedero de la zona 3, expuso el drama que viven estas personas, que no necesariamente viven cerca del vertedero. En capital y provincia, sobre todo entre desechos de mercados, no es raro hallar por las tardes a personas que escarban a pesar del mal olor. Algunos buscan materiales reciclables para vender, otros buscan  quizá  la primera comida del día.
Jornada intensa
El día  de trabajo de María Teresa empieza a las 8 y termina a las 19 horas los lunes, martes, miércoles y viernes. En un buen día puede ganar hasta Q100, encontrar comida y hasta ropa. Es madre soltera y llegó de adolescente a la capital desde Zaragoza, Chimaltenango. Lucha para que sus hijos estudien  y tras el caso de los niños intoxicados revisa mejor cada cosa que recoge.
Sociedad dividida
La necesidad de buscar comida en los desperdicios  refleja la desigualdad, exclusión y problemas socioeconómicos del país, señala José Carlos Sanabria, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales.
“Muestra una sociedad excluyente y los problemas que hay para tener  acceso a oportunidades”, afirma.

En provincia
La desigualdad de la que habla Sanabria se observa en todo el país. Familias pobres llegan  todos los días al basurero municipal de Escuintla, en el km 68 de la ruta  a Taxisco, en busca de latas, papel, cartón, ropa, chatarra, y  también alimentos para sobrevivir ante la falta de empleo.
“Cuando encuentro dulces, galletas, gaseosas, jugos, pan, pollo, pizza y golosinas, me las llevo para la casa y las comemos con la familia. Se nos ha dicho que no la comamos, pero nunca nos ha pasado nada, además no hay otra cosa qué comer”, señala Blanca Solís.
“Hoy encontré dulces, los cuales están en paquetes sellados, por lo que no se han contaminado con los desechos; esta es una gran oportunidad en la que podemos comer estos productos, que por carecer de dinero no podemos comprar” , agrega  Gladis Oliva, otra vecina.
En peligro
En  Xolpaxec, Quetzaltenango,  en las faldas del volcán Santa María, unas 150 personas trabajan todos los días en el vertedero municipal. Los recolectores saben de los peligros de contaminación a los que se exponen; sin embargo, se limitan a decir que no tienen alternativa.
Carlos Mejía, infectólogo, explica que los guajeros están expuestos a infecciones gastrointestinales porque los alimentos se contaminan en el basurero; además, pueden adquirir  bacterias o toxinas que se pueden liberar de productos enlatados. También están expuestos a animales, como ratas, chinches y parásitos, que pueden  trasmitir diferentes enfermedades. Quienes mayor riesgo afrontan en estas tareas son los niños.

Un  círculo
En el basurero que se sitúa en el kilómetro 221 de la Ruta Nacional 12,  de Coatepeque, Quetzaltenango a San Marcos, hay varios menores que ayudan a sus padres en los trabajos de recolección de desechos reciclables.
Cristina Porón, de 8 años,  reside en el asentamiento La Esperanza, Coatepeque, y lleva varios años ayudando a su familia. “Somos pobres, por eso nos dedicamos a recolectar y buscar frutas o verdura que aún esté buena. Ahí vamos pasándola de a poco”, asegura.
El sociólogo Luis Mack habla del círculo de la exclusión en el que permanece la población en pobreza extrema.  “Los niños que crecen en esas condiciones van a replicar este sistema, no van a la escuela; esa es la primera exclusión”, afirma el experto.
Romper con esta situación ayudaría a solucionar el problema. Lo grave es, según Mack, que  el país  tiene “demasiados círculos  que reflejan la  inequidad y ejercen  presión hacia la sociedad y el Estado que no puede responder”.
¿Y la ayuda?
Los guajeros se quejan de no recibir ayuda alguna del Gobierno, pese a estar en extrema pobreza.
Sanabria afirma que los programas asistenciales son  insuficientes en  cobertura, y que los criterios para definir a los beneficiados no son claros y no permiten  establecer los lugares que requieren asistencia.
“Es una situación compleja, tiene muchas causas y muchas  intervenciones. Debe haber una  política central y municipal, con apoyo de   organizaciones humanitarias y sociales. Se debe dar ayuda integral, brindar educación, más oportunidades, salud, apoyo psicológico y todo lo que les permita  un pleno desarrollo”, refiere.
Finalmente, Mack afirma que  ante tantas necesidades, que la sociedad pierde la capacidad de asombro. “No nos preocupamos por las personas que están en esas condiciones. Se debe  recuperar esa capacidad y el Gobierno debe  buscar formas de generar mejores condiciones”, subraya.-Con información de corresponsales A. Martínez, A. Coyoy, M. Sandoval y M. Castillo.
Ora porque la comida no les afecte
Un lugar peligroso
“Empecé a trabajar aquí —en el relleno sanitario de la zona 3, capital— a los 44 años, porque murió mi madre y no tenía trabajo”, relata Marcos Valladares. “Le doy gracias a Dios, oro y le pido al Señor que  los alimentos que lleguen a mis manos no nos hagan daño, porque Él bien sabe la necesidad  de un pueblo que tiene hambre y que no hay oportunidades de  trabajo”, dice.
Valladares cuenta: “Aquí conocí a mi esposa.  Tenía dos hijas y un hijo, pero me lo mataron por proteger a sus hermanas; este es un lugar muy peligroso. Primero murió mi mujer y mi mundo empezó a derrumbarse, pero cuando mataron a mi hijo todo se terminó”. Agrega: “Aquí no sabemos qué es recibir ayuda del Gobierno; ofrecen, pero no cumplen”.
Aprovechan lo que otros tiran
“Trabajo decente”
“El trabajo, aunque no es lo más deseado, es una forma decente de ganarse la vida”, afirma Thelma Xicará, en el vertedero de Quetzaltenango.
“Sacamos  provecho de lo que las familias sacan de sus viviendas como basura”. Xicará afirma que la comida o los restos   que encuentran  los ponen  en un costal. Los vecinos  compran el desperdicio en costales a    Q5 y Q6, para alimentar a sus animales.
“Hay ocasiones que vienen alimentos sellados, pero preferimos no comer nada porque no sabemos cuál es su procedencia, y si lo tiraron es porque ya no están en buen estado”,  dice.
Según Xicará,  a ellos   nadie los ayuda con bolsas de alimentos,   como lo hacen en los poblados donde las familias están en mejores condiciones de vida.
Prefieren buscar material de reciclaje
Mujeres se organizan
“Hay un beneficio para las familias que viven en los alrededores del vertedero municipal, que significa  una fuente de empleo; clasificamos los desperdicios y vendemos algunos que son reciclable”, informa Crecencia Gómez, en vertedero de Huehuetenango.
“No buscamos comida entre los desperdicios porque sabemos que está contaminada y podemos  enfermarnos  o  morir; solo buscamos  plástico, metal, aluminio, vidrio, papel o cartón, que vendemos  de  Q35 a  Q60 diarios”, relata.
Gómez asegura que se han organizado en grupos de 35 mujeres para trabajar  por semana. “Esto es de mucho beneficio  porque tenemos una oportunidad de ganar unos centavos para ayudar a nuestro marido para llevar dinero a la casa”, comenta.  
POR ANDREA OROZCO Y CORRESPONSALES /

La más reciente amenaza contra los recicladores bogotanos


El Alcalde Petro que dice defenderlos, ahora les hará el trabajo casi imposible por el comparendo ambiental que entra en vigencia
LAS2ORILLAS.CO


En el modelo de basuras de Petro, se incluyen varios derechos de los recicladores.  Entre ellos, el pago a los recicladores de una tarifa. No por el material que venden,  sino por el servicio que prestan en recoger y transportar este material. La alcaldía tiene certificados varios centros de pesaje.  Por cada kilo, el reciclador recibe 87 pesos.  Esto puede ser significativo para recicladores que tienen un carro. Pero no tanto para los más pobres que andan con costal o carreta y no tienen capacidad de recoger tanto peso de basura.
Y justamente porque los recicladores son una población pobre y con muchas desventajas sociales, la Corte Constitucional ordenó cambios profundos en la política de aseo en casos que decidió para Bogotá y Cali y que fueron litigados por la abogada Adriana Ruiz-Restrepo.  La Corte le ordenó al gobierno dejar de discriminar a los recicladores a través de la imposición de requisitos que ellos no pueden cumplir.  Y así, le exigió al gobierno  no  solo  incluirlos en todas las políticas de aseo, sino reservarles a ellos el derecho de recoger, transportar y aprovechar la basura.  Para eso, el gobierno debe apoyarlos a formalizarse y organizarse, de tal forma que puedan cumplir con el servicio como empresarios independientes y ofrecer un servicio de calidad.  Debe ser un plan progresivo, pero que en la práctica sí sirva para mejorar la calidad de vida de los recicladores.
Aunque en Bogotá ya hay un plan de inclusión de la población recicladora,  todavía no está en marcha. Lo que pasa con la basura es que es una especie de metabolismo urbano, comenta Adriana Ruiz. Se genera la basura, se lleva a unos sitios donde se separa por partes y se vuelve a aprovechar.  Lo que tiene de particular este sistema, es que es un servicio público y al mismo tiempo un negocio muy rentable. La basura de una ciudad como Bogotá es materia prima de incalculable valor económico para la industria.
Como este “metabolismo” es un servicio público, para Ruiz, el Estado debería controlarlo  y participar económicamente, lo cual no pasa en Colombia. En 2002,  la norma establecía que la basura es del Distrito una vez se deja por fuera de la casa. Pero Uribe tachó este artículo en 2003.
Ahora la basura es de nadie hasta que alguien la agarra.  Pero con el nuevo decreto de comparendos ambientales, ya no será de los recicladores, y mucho menos de los que se valen solo de sus pies y sus manos y que trabajan en la calle,  como don Nelson.  A ellos les está vetado tomar este material y hasta ahora no hay ninguna alternativa.    Varias organizaciones de recicladores ya pidieron que no les aplique el comparendo. Los recicladores ya están acostumbrados a todo tipo de discriminaciones y embates. Frente a eso,  dice Esmeralda: nos tocará seguir bregando para poder trabajar.
Fuente: http://www.las2orillas.co/la-mas-reciente-amenaza-contra-los-recicladores-bogotanos/  

Vecinos indican que falta de recursos los obliga a comer alimentos del basurero


| MUERTE DE MENORES CAUSA CONSTERNACIÓN |
"Cuatro angelitos murieron por un plato de comida para quitarse el hambre", dice entre lágrimas una vecina de los niños que el pasado miércoles murieron por comer una sopa contaminada que recolectaron en el basurero...http://bit.ly/1vlURye
‪#‎Foro‬: ¿Qué acciones debe tomar la sociedad para evitar situaciones similares?